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  • Última modificación de la entrada:02/10/2026

 

 

El Monte Bokty (o Gora Bokty) es una de las maravillas geológicas más deslumbrantes y surrealistas del sudoeste de Kazajistán, ubicado en la remota península de Mangystau. Alzándose de forma solitaria en medio de una vasta llanura árida, esta formación parece sacada de un paisaje extraterrestre.

Un pastel de capas geológicas, con aproximadamente 165 metros de altura, la característica más fascinante del Monte Bokty es su increíble estratificación de colores. La montaña se asemeja a una pirámide natural o a un pastel de capas perfectamente cortado (de hecho, en kazajo la palabra bokty alude a la forma de un pastel pastelero).

Los colores: Sus franjas horizontales combinan tonos blancos purísimos de tiza y caliza en la base, alternando con bandas rojas, ocres, rosadas, amarillas y verdosas a medida que se asciende.

Perspectiva variable: Dependiendo del ángulo desde el que se mire, su silueta cambia drásticamente: de frente parece una pirámide de proporciones simétricas, mientras que desde los lados evoca la quilla de un barco volcado encallado en el desierto.

El secreto de su origen: Un antiguo fondo marino, aunque hoy se encuentra rodeado por la aridez del desierto y por un sor (una marisma salina seca), el Monte Bokty estuvo sumergido bajo las aguas del antiguo Mar de Tetis durante la era Mesozoica.

Durante millones de años, las capas de sedimentos, minerales y organismos marinos se acumularon en el lecho del océano. Cuando el mar se retiró y la tierra emergió, la erosión constante del viento y del agua modeló la roca blanda de tiza y arcilla, dejando al descubierto este impresionante registro geológico donde incluso es posible encontrar fósiles de dientes de tiburón prehistóricos.

Como un detalle curioso sobre la relevancia cultural de esta montaña es que su icónica silueta multicolor fue plasmada en el reverso del billete de 1.000 tenges kazajos.

Rovica.

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