No hay que esperar a estar bien para hacer cosas, hay que hacer cosas para estar bien. Es verdad que a veces, esperamos sentirnos fuertes, claros, seguros y que hay días en que el cuerpo y la cabeza piden pausa, como si todo tuviera que alinearse antes de dar un paso. Pero la fuerza aparece caminando, la claridad se afina en el intento, y la seguridad nace después del primer paso, no antes.
Moverse e iniciar la marcha no cura todo, pero abre grietas por donde entra el aire. Una acción pequeña puede no cambiar el día, pero cambia tu lugar dentro de él. Estar bien no es un estado fijo al que se llega y se queda. Es algo que se practica. Se construye con acciones imperfectas, con días torcidos y decisiones sencillas.
No esperar a sentirse listo. La vida no te pide preparación absoluta, solo presencia. Hacer algo hoy, por pequeño que sea, y dejar que ese movimiento recuerde que estamos aquí y, avanzando. No hay que esperar a estar bien para hacer cosas, hay que hacer cosas para estar bien. Porque muchas veces se avanza no porque el mundo se transforme de golpe, sino porque nosotros comenzamos a transformarlo.
Rovica.


