En un barrio tranquilo vivía doña Clara, una abuela de cabello plateado y sonrisa tranquila. Cada mañana la veían en la ventana, cuidando sus plantas sin prisa, mientras saludaba a los vecinos.
Una tarde, su nieta Sofía llegó corriendo, con los auriculares colgando, con el movil en la mano y el rostro lleno de frustración.
-¡Abuela! -exclamó-. ¡No aguanto más! Mis amigas se pelean conmigo, los profesores me exigen demasiado, y cuando algo parece mejorar, enseguida aparece un problema. ¡Es como si la vida me jugara en contra!
Doña Clara la miró con ternura, dejó las agujas de tejer a un lado y fue a la cocina. Regresó con dos vasos y una jarra de agua. Llenó uno hasta arriba y en el otro dejó solo la mitad.
-¿Ves estos vasos? -dijo- El agua es la misma, pero cambia según el espacio que encuentra. No discute, no se resiste. Simplemente se adapta.
Sofía la observaba con cejas fruncidas, sin entender del todo.
-La vida siempre traerá momentos colmados y momentos vacíos -continuó su abuela-. Si te aferras a lo bueno o peleas contra lo malo, sufres. Pero si aprendes a acoger cada cosa con calma, tu corazón se vuelve como el agua: clara, serena, libre. Eso es la ecuanimidad.
Sofía bebió un sorbo y guardó silencio. Por primera vez en mucho tiempo, entendió y sintió que no tenía que pelear con todo. Bastaba con respirar y dejar que la vida fluyera.
Desde entonces, cuando se sentía agobiada, no discutía ni se encerraba en su cuarto. Iba a sentarse con su abuela en el balcón, y juntas bebían agua mientras dejaban que la tarde cayera despacio.
Rovica.



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La sabiduría de la sufrida experiencia
En la sabia experiencia de los abuelos habita la calma de quien ya ha visto muchas tormentas, y la ternura de quien aún cree en la luz después de cada sombra. Un abrazo M. Carmen🌼
La tan manida experiencia que a muchos, sobre todo jóvenes, les cuesta aceptar.
Es cierto Paz…pero al final cada quien necesita vivirlo en carne propia. Nadie aprende del todo con la experiencia prestada de otr@s y aunque te la cuenten mil veces, solo se escucha de verdad cuando le toca un@ mism@. Un abrazo.