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Fue un día cálido, aunque lleno de nubes grises y algunos claros. De fondo nos ambientaba el vaivén de las olas y la brisa del mar se adhería a nuestra piel. Éramos imanes, tan opuestos que fue inevitable la atracción de nuestros cuerpos que permanecían pegados uno contra el otro. Recuerdo sentir como el aire corría a través de los cabellos sueltos de mi nuca. Recuerdo también como nuestros ojos brillaban más que nunca y como en ningún instante, apartaste tu mirada de la mía. Descubrí que el atardecer nos sentaba bien, hacia que el brillo de nuestra piel resaltase. Sentí como tu palpitar y el mío se fue sincronizando poco a poco, hasta convertirse en uno solo, calmado, pero a la vez tan vibrante y determinado… En ese momento,  supimos que estamos destinados a ser, estar y para descifrar juntos de qué se trata la vida y en qué consiste la felicidad tanto en esta vida, como en las de un millón de vidas más…

Editado y Publicado por : Rovica.

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Esta entrada tiene 7 comentarios

    1. Rovica

      Me alegra saber que te gusta Jorge. Muchas gracias. Feliz lunes amigo 🌼😘😊

    1. Rovica

      Mil gracias Carlos. Un abrazo amigo 🌼😘😊

    1. Rovica

      Muchas gracias amigo Roberto. 🌼😘😊

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