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El sexo complace el cuerpo pero, el amor…El amor es para complacer el alma; una conexión profunda y sincera entre dos personas que va mucho más allá del contacto físico, la transición de lo efímero a lo eterno. Y, precisamente en ese espacio, entre lo tangible y lo intangible ocurre el instante mágico que cruza el umbral de lo ordinario para convertirse en algo sagrado. Lo superficial se desvanece y da paso a lo auténtico, la conexión sublime, profunda, donde sobra el ruido y se siente la verdad del alma, el milagro más grande del amor.

Rovica.

Esta entrada tiene 4 comentarios

    1. Rovica

      Me alegro de que estemos en la misma sintonía. Otro abrazo para ti amigo Sergio.

  1. Esa es la sublimidad del ser humano. Ahí está la diferencia entre ser persona o animal. Nuestros actos tienen que ir más allá de lo simplemente físico. LA RAZÓN ha de orientar todas nuestras decisiones. Y el amor auténtico es la razón suprema de todos nuestros mejores actos.

    1. Rovica

      Totalmente de acuerdo lo que comentas, es una visión que eleva la condición humana y que resuena con grandes corrientes filosóficas, desde el racionalismo hasta el humanismo.
      Estableces un puente muy claro entre tres pilares: la trascendencia (ir más allá de lo físico), la racionalidad como guía y el amor como el motor definitivo o la «razón suprema».
      Es interesante conciliar la razón y el amor, dos conceptos que a menudo se presentan como opuestos (la mente contra el corazón). En mi perspectiva, el amor auténtico no es un impulso ciego o meramente instintivo, sino un acto consciente, deliberado y un propósito superior, la máxima y sublime expresión de la racionalidad humana. Muchas gracias por comentar M. Carmen. Un abrazo amiga🌼😊

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