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  • Tiempo de lectura:2 minutos de lectura
  • Última modificación de la entrada:13/03/2021

 

 

Es como vivir en un epicentro, donde nuestra mirada hipermétrope es incapaz de ver aquello, que tiene más cerca. Nuestros ojos pueden leer las necesidades ajenas, pero son incapaces de descifrar las propias. Estar para todos y para todo cada día y a cada instante, tiene una cuota de «intereses» y un precio, secretamente elevado. Las señales de este proceso continuado en el tiempo, pueden muy bien derivar fácilmente en tristezas.

Por curioso que parezca, nos volvemos insensibles a las propias necesidades, extranjeros del propio corazón y vagabundos perdidos, donde una ha olvidado por completo dónde está «esa casa» donde habita el propio ser.

Decir en voz alta: «estos días no estoy para nadie, me hago falta a mí misma» no es una falta de respeto. No se hace daño a nadie, no se descuida nada, el mundo seguirá girando y los ríos fluyendo. Sin embargo, acontecerá algo maravilloso, nos regalaremos tiempo, atención y un espacio propio, donde refugiarnos. Será como introducirnos en el hueco de un árbol para tomar contacto con nuestras raíces, ahí donde poder reencontrarnos, nutrir el espíritu y permitir que nuestras hojas, nuestras ramas, crezcan altas y más libres para rozar el cielo.

Párate y, visualiza  ese bote salvavidas: súbete a él, es momento de trazar un plan de salvamento. Benjamín Franklin solía decir que: «Si en el día a día no tenemos un plan de supervivencia, estamos condenados, a navegar eternamente a la deriva»…

 

Publicado por: Rovica.

 

Esta entrada tiene 8 comentarios

  1. Navegar a la deriva es el consuelo que tenemos cuando todos los puentes han ardido…besos al vacío desde el vacío

    1. Rovica

      Cruzar La Noche, cojer las riendas, tomar decisiones y pasar a la acción, para «navegar» a buen puerto. Un abrazo amigo.

  2. Nos olvidamos de nosotros cuando hacemos nuestra la navegación de los demás, sin darnos cuenta que nuestro barco es el primero que ha de pasar por el astillero. Un abrazo.

    1. Rovica

      Eso es Paz. Tomar las riendas de nuestra vida también es amarnos a nosotros mismos. Otro abrazo para ti amiga.

  3. carlos

    ¡Hay tiempo para todo! Es curioso cuanto más mayor se hace uno, menos prisa y menos necesidad tenemos. Un besazo.

    1. Rovica

      Lo he oido más de una vez Carlos. Palabras textuales de mi papá…👍😄. Un abrazo grande amigo.

  4. mi querida amiga, nunca hay que dejar de quererse, nadie te ama mas que tu misma, no lo olvides, cuando nos olvidamos enfermamos nuestra alma, y eso tarda mucho en curar

    1. Rovica

      Totalmente de acuerdo con lo que dices, Juan Miguel. Un abrazo amigo.

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