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  • Tiempo de lectura:3 minutos de lectura
  • Última modificación de la entrada:19/02/2026

 

 

La casa llevaba vacía más de treinta años, pero cada noche, a las 3:17, la luz del ático se encendía. Eso era lo que decía todo el pueblo.

Nadie sabía quién la prendía. Nadie admitía haber entrado jamás en la vieja casa de los Valdés desde la tragedia. Decían que don Luis había perdido la razón allí dentro. Que su esposa desapareció sin dejar rastro. Que su hijo jamás volvió del bosque.

Yo no creía en historias. Hasta que heredé la casa. La primera noche dormí en la habitación principal. El polvo cubría los muebles como una sábana gris, y el silencio parecía tener peso. A las 3:16 miré el reloj, más por desafío que por miedo.

A las 3:17 exactas, escuché el clic. Un interruptor. La luz del ático. Subí con una linterna. Cada escalón crujía bajo mis pies como si la casa respirara. La puerta estaba entreabierta. Desde dentro se filtraba una luz amarillenta, temblorosa. Empujé. El ático estaba vacío. Ni bombillas encendidas. Ni lámparas. Solo cajas viejas y un espejo alto apoyado contra la pared del fondo.

Entonces lo vi. En el espejo, detrás de mí, había alguien. Un hombre alto, con el rostro pálido y los ojos hundidos. Me observaba con una expresión imposible de descifrar.

Giré de inmediato. No había nadie. Volví a mirar el espejo. Seguía allí. No estaba detrás de mí. Estaba dentro del espejo. Me acerqué, conteniendo el aliento. El hombre imitaba mis movimientos, pero con un ligero retraso. Cuando levanté la mano, él la levantó después. Cuando parpadeé, él tardó una fracción de segundo más. Y entonces sonrió.

El espejo vibró levemente, como si algo golpeara desde el otro lado. Retrocedí. La luz del ático parpadeó. 3:18. La bombilla desnuda sobre mi cabeza comenzó a balancearse, aunque no había viento. En el espejo, el hombre dio un paso hacia adelante. Y esta vez, yo no me moví. Pero mi reflejo sí. Mi reflejo se giró lentamente hacia él. Como si lo conociera. Como si lo esperara.

Sentí un frío profundo recorrerme la espalda. El hombre extendió la mano. Mi reflejo la tomó. El espejo se volvió negro. La luz se apagó. Caí al suelo.

Desperté en la habitación principal, en mi cama. El sol entraba por la ventana. Todo parecía normal. Demasiado normal. Bajé al pueblo esa misma mañana. Necesitaba respuestas.

En la cafetería, las conversaciones se detuvieron cuando entré.

La camarera me miró con el rostro pálido.

-¿Se encuentra bien, señor Valdés?

-Claro. ¿Por qué no habría de estarlo? Asentí.

Ella dudó. -Porque… usted murió hace treinta años.

Reí. Una broma de mal gusto.

-Don Luis Valdés murió en esa casa, dijo ella. Todos lo sabemos. Se volvió loco después de que su esposa desapareciera. Una noche subió al ático… y nunca bajó. Lo encontraron al día siguiente. Sin vida. Frente a un espejo roto.

Sentí que algo no encajaba.-Eso es imposible -dije-. Yo heredé la casa de mi abuelo.

La camarera me miró fijamente. -Usted era el abuelo.

El murmullo creció a mi alrededor.

Corrí de vuelta a la casa. Subí al ático. El espejo estaba allí. Pero no estaba vacío. Dentro, vi a un hombre más joven.

Aterrado. Golpeando el cristal desde el otro lado. Gritaba.

Yo lo miraba con calma. Porque esta vez entendí. La luz del ático no se encendía sola. Era la señal. Cada treinta años, el espejo necesitaba un reemplazo. Y anoche, por fin, alguien heredó la casa.

Rovica.

Esta entrada tiene 6 comentarios

    1. Rovica

      Muchas gracias Marcos. Me alegra saber que te ha gustado. Un abrazo amigo.

  1. Sabius

    Ufff, menudo relato de misterio, está genial, muy bien escrita la trama y el final. No sé si mirarme al espejo jajaja. Me ha encantado amiga. Un abrazo.
    pd: he observado que al enviar mensajes en posts anteriores, me salía un error y el mensaje nunca subía a tu blog. Espero tener hoy más suerte. Al final te he dejado el mensaje por aquí, ya que también me ha dado error desde la web.

    1. Rovica

      Tranquilo Sabius…si miras al espejo y todo parece normal… quizá solo significa que todavía no es la hora 😉. Confieso que mientras lo escribía también miraba el espejo de reojo… por si acaso 😥🪞 Muchas gracias sabius! Me encanta saber que te ha gustado. Comentarios así inspiran a seguir creando misterios☺️. Un abrazo amigo.

    1. Rovica

      Gracias Javi. Me alegra mucho saber que te ha gustado. Un abrazo amigo.

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