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Hoy desde El Rincón de Rovica: Léelo… Va por ti. Ya se sabe que cuando menos te lo esperas va la vida y te sorprende. Que no hay ciencia más exacta y a la vez más incierta que la del amor. Que te tiras años esperando a que llame a tu puerta la persona amada y al final… Asoma por la ventana quien menos te podrías imaginar.

En el momento justo, en ese en el que ya habías tirado la toalla o te la habías puesto a modo de capa de invisibilidad para no dejar que nadie volviera a conquistarte para luego hacerte daño. Que de repente te ves a ti misma llorando, pero de la alegría. Renegando de aquella mujer temerosa que se había negado para siempre al amor, confesando entre tus amigas que sin saber cómo ni porqué, ha vuelto a pasar.

Y te ves corriendo a mirar el móvil para leer un mensaje inesperado, dedicando miradas cómplices a unos ojos hasta hace poco desconocidos, sonriendo en mitad de la madrugada, perdiendo el sentido de las horas y dirigiendo tú las manecillas del reloj de tu propia vida. Un día llega alguien que merece la alegría y consigue que todos tus escudos se escurran por la alcantarilla de la felicidad.

Porque él no es igual a aquel, es justamente lo contrario a todos los anteriores, ya sabes, es más sonrisas y menos pena. Y, sobre todo, lo mejor, es que no tienes que compararle con nadie, porque de repente, de golpe y plumazo, dejan de existir los demás. Las heridas se convierten en cicatrices, los complejos en besos y la cobardía en ilusión. Y lo que tenga que pasar después que pase, pero que este ratito de dicha ya es sólo tuyo, entero para ti. Que la vida es efímera y mejor llenarla de recuerdos bonitos y de personas que te den alegrías… ¿Que mejor, cumplir experiencias y no solo años…?

Ya ves, un día de repente te pasa a ti. Tú que creías que esta vaina ya no bailaba contigo, tú que eras sumamente feliz sola y que no querías ni escuchar canciones de amor, tú que tenías miedo al compromiso y lo negabas entre risas. Tú, si tú, te está pasando el amor y esta vez no es de largo, esta vez se queda a tu lado. ¿Y sabes qué? Esto no es algo excepcional, esto te pasa porque te lo mereces, porque debía haber un premio con tu nombre que te hiciera olvidar los malos ratos, porque ahora sí te quieres lo suficiente para conocer tus límites y ampliar tu libertad de la mano de alguien que te enseñe a volar.

Tú… No mires para otro lado, que esto va por ti. Hazme un favor, disfrútalo. Sonríe. Y no olvides  que nunca es tarde y que los sueños pueden convertirse en realidad…

La mirada de Julita.

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