¿Te puedo pedir una cosa?
-Sí, dime.
-No te acostumbres a mí.
-¿Como?
-Que no te acostumbres a mí, ni a mi risa, ni a mi hiperactividad, a mi olor, ni a mis risas atemporales, ni a mis besos. No te acostumbres a que me cuentes tus cosas, ni a que te escuche con atención.
No te acostumbres a cómo te miro o te dejo de mirar, no te acostumbres a mi cara cuando me enfado, ni a reírte de las cosas que digo. Ni de las palabras hermosas que te digo, mientras te doy miles de besos. Ni de mi forma de mirarte, ni de esa similitud tan peculiar que nos hace distintos. Ni de mis defectos y aún menos de mis virtudes. No te enamores de mí, ni de mi  forma cariñosa de quererte.
-¿Y todo eso a que viene?
-A nada, simplemente que algún día me cansaré, me iré y echarás de menos, todas esas cosas a las que estás acostumbrado y que ahora…. ahora, no valoras…

Editado y Publicado por : Rovica.

 

Esta entrada tiene 2 comentarios

    1. Así es Sara, hay veces que es bueno poner las cosas las claras…😉😁 Muchas gracias. Disfruta al máximo del fin de semana amiga. 🌼😘😊💕

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