Siempre pensé que existen  varios tipos de finales. Los tranquilos  que no duelen y que después de un tiempo, dejan un sin sabor que apenas alcanzas a percibir. Hay otros, que no sabes en qué momento llegaron  y, sin embargo, era algo que ya se veía venir desde hace mucho tiempo. Esos que ya lo esperabas como se espera la lluvia en un día nublado. Los que son  como esas despedidas graduales que vienen en pequeñas dosis para que el corazón no las sienta tanto y que te recuerdan cuánta razón tenía el conejo blanco de Alicía al decir aquello de, «Para siempre, a veces, dura solo un segundo…»

Editado y Publicado por: Rovica.

Esta entrada tiene 2 comentarios

    1. Rovica

      👍 Llevas mucha razón Juan Miguel 😊🥰

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