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Hoy, desde El Rincón de Rovica: También son Errores… Mi error número uno y tal vez el peor, fue pretender que me hicieras feliz y en un tiempo de mi vida depender emocionalmente de ti. Fue, dejar que mi felicidad dependiese de ti, de nosotros. Mi gran error era esperar siempre más. No fue culpa tuya, si no mía,  siempre pendiente de tus palabras, esas que me ayudaban a sentir que yo tenía un valor, una importancia, que en realidad, yo misma debía darme. Mi gran error fue pedirte eso que yo hace años deje de darme a mi misma. Alguien que te quiere, no debe quererte el doble para que tú te quieras, sino que debe enseñarte a que tú misma lo hagas.

Otro gran error, fueron aquellas tantas veces, en las que lloré en soledad esperando que llegaras, en las que me paraba a pensar, quién era, o en las veces que sonreía y no sabia el por qué. Esos días, en los que mi estado de humor cambió y no lo supe entender. Ahora lo sé, y es que no puedes dejar en manos de nadie tu tristeza y tampoco tu felicidad.

Debes ser consciente de eso que te haga perder el norte. De eso que te pone la piel de gallina sin apenas darte cuenta. De eso que hace que te encojas y no de frío. De eso que hace que llores sin poder remediarlo. De eso que hace que tus ojos brillen y tus manos tiemblen. De eso que hace que tropieces o hables más de lo normal…

Porque TÚ y solo TÚ, eres, guionista, director, actriz de tu obra, de la obra de tu vida y es por eso que nadie más que TÚ, debe permitirse, que el dolor dure o la tristeza aumente. Que los días tristes sean, dos cuatro u ocho y que las sonrisas sin sentido sean contadas o incontrolables. Cuando aprendas eso [email protected], entonces, podrás querer, porque de nada sirve querer a alguien con todo tu ser, cuando a ese ser a quien tienes olvidado…  eres TÚ.

Itxaso Cenzual Ansola.
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