Aquél día… simplemente me sirvió para convencerme de que ya no queda nada. Y no hablo de ti, sino de mí. Ya no siento nada de lo que sentía. Nada. Ya di todo de mí y más, y aunque no me arrepiento, por fin se terminó. Por fin. No porque quisiera que acabase, nunca lo quise, sino porque necesitaba que el final de ese «nosotros», desde aquel día llorase tan sólo un tiempo y no eternamente. Porque cuando das tanto a alguien que no lo quiere, que no lo necesita, lo ignora, terminas tirando, sí o sí, tus sentimientos a un vacío del que nunca jamás podrán ser rescatados. El amor ni se mendiga, ni se compra, ni se vende. Se comparte…
Todo estaba escrito, desde aquel día. Incluso… mi sonrisa…

Rovica.

 

 

Esta entrada tiene 4 comentarios

    1. Sí, a partir de aquél día 😌😏🤭😁. Gracias Carlos. Feliz finde amigo 😘😊

  1. Estoy contigo en que no se mendiga, lo que nadie te dice es hasta cuando has de amar a alguien que no te quiere en su vida. En esos plazos jamás hay una coincidencia, ya lo sabes, aunque termina por extinguirse desde luego. Un abrazo y buen fin de semana…

    1. Sí, y desde aquél día, tal como dice el texto, esos sentimientos terminan por extinguirse sí o sí. Gracias Paz. Que tengas un genial finde amiga. Un abrazo grande 😊😘

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