Desde el alba… hasta el infinito
De la mañana a la noche,
caricias atrapadas en la desnudez de su cuerpo.
Su voz… susurrante, se hace eco apasionado;
el grito… caliente, jadeante, dulce,
vibra la respiración,
al compás de los latidos acelerados.
En la noche, en el día, en el amanecer, en la piel,
en el sentido mismo de la existencia,
sentir, para seguir viviendo.
Adorar el aliento que se roba,
beber las palabras que se quedan,
calmar los deseos desbocados,
dibujar el cuerpo con labios ardientes,
besar… hasta morir en los besos,
como muere el sol en el ocaso,
como se une el mar al cielo en el horizonte,
para renacer en otro instante,
y tener sus besos…
desde el alba… hasta el infinito.
Rovica.


