Hubo un tiempo en que la soledad se adueñó de mis sueños y avanzaba por este mundo, confusa, con un corazón débil, sin rumbo, con un horizonte completamente sombrío, la confianza rasgada y rota… Entonces solía sentarme en un banco, donde las hojas secas eran el único alimento para mi razón y fijaba la vista en el suelo queriendo encontrar una salida, pero una vez metida en este estado, mi vida se caía al fondo del tiempo…
Invisible para muchos y con mis ojos repletos de llanto, tinieblas y temores en este mundo que se me hacía grande. Sola y sin esperanza alguna, decidí dejar de deslizarme por esta vida y comenzar a pisar la tierra, esta que me dio origen y me perdió por un tiempo… Así poco a poco, me alejé de las mentiras disfrazadas con ternura y me quité de encima a muchas sanguijuelas que a mi alma la vieron morir día a día y no hicieron nada…

Rovica.

hubo un tiempo...

Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. seguro que eso es lo que se siente, pero visible siempre eres y eso es lo bueno

    1. Así es Juan Miguel, hay momentos en la vida que por circunstancias X , puede ocurrir que la tristeza en ese instante, te haga parecer que eres invisible a los demás… Pero como muy bien dices, por suerte la realidad es que solo es la sensación en ese preciso instante. Muchas gracias por tu comentario. Un abrazo amigo ????????‍♀️

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