La belleza no vive en los rasgos perfectos
ni en lo que el espejo devuelve cada mañana.
La verdadera belleza habita en otro lugar,
más silencioso y más profundo:
en la luz que nace dentro del corazón.
Belleza es la forma en que alguien cuida a otros,
es la ternura escondida en un gesto simple,
es la bondad que se ofrece incluso cuando el alma
también está cansada.
Y, sin embargo, hay algo triste en todo esto…
porque muchas veces el mundo
se queda mirando la belleza superficial
y deja pasar las almas más hermosas
como si fueran comunes.
Quizá por eso existen corazones luminosos
que caminan en silencio por la vida,
sin saber que su forma de amar,
de comprender y de sentir,
es la belleza más extraordinaria, sublime
y verdadera que existe.
Rovica.


