En mi soledad el silencio me habla. Es como si una muchedumbre de pensamientos opinara al mismo tiempo. A veces no le entiendo. Otras, como ahora, me siento y escribo.

Días como hoy, cuando no me apetece salir, la escritura llega fácil. No siempre sé sobre que escribir, pero siempre siento el caudal de letras atorado en mi pecho, queriendo salir. Unas veces desbocado, otras manso y fluido.

Cuando esta maraña de ideas me atraganta durante el día y me agarra dentro de mis ocupaciones cotidianas, voy escribiendo en mi mente. Y así como el fumador, que de ver fumar se le antoja un cigarrillo, a mí de ver letras, de leer, se me antoja escribir.

Pero mis antojos no bastan. Tortura es a veces, estar frente al teclado y no escribir nada porque nada sale. Sí. Pero estoy sola. Callo. De mi cabeza brotan letras en fuente y mi corazón acompaña mi tarde con barullos, ahora palabras de silencio.

La tarde se rompe perfecta sobre una hoja en blanco. Y muere al primer intento,  cuando… tocan a la puerta…

Rovica.

 

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Esta entrada tiene 10 comentarios

    1. Muchas gracias Jordi. Un abrazo amigo 🤗😊

  1. Precioso. Te entiendo, me pasa algo parecido. Cuando me muera, como me tengan que enterrar con los cuadernos de relatos, necesitaran otro ataúd. Escribir amansa las emociones y relaja el alma. Buen día Rovica, es un placer leerte.

    1. Me encanta que me entiendas y sobre todo, es un gran placer para mí, saber que te ha gustado. Muchas gracias Mar.🌹💕😘😘😊

      1. Gracias a ti por compartir con nosotros tus relatos. Resulta muy enriquecedor leerte.

        1. Muchas gracias noteclavesilustracion, es un placer para mi saber que te ha gustado. Feliz finde. Un abrazo grande 🌼🌹🤗😊

    1. Y que bonitas tus palabras Miguel Ángel! Cuanto me alegra saber que te agradan mis publicaciones. Muchas gracias amigo. Feliz domingo. Un abrazo .🌹🤗😊

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