Nunca he mentido sobre quién soy: amo los atardeceres, disfruto demasiado mi soledad y desaparezco cuando quiero.
Mi cara muchas veces dice lo que mi boca ni se molesta en explicar. No soy de demostrar cariño si no lo siento, pero, cuando lo hago, créeme que soy totalmente sincera.
Si el interés no es mutuo, sin duda, retiro mi atención de forma inmediata. Valoro las conexiones reales, no estoy dispuesta a perder el tiempo con juegos mentales, falsedades o vínculos a medias. Odio las mentiras y el desinterés me aburre rápido.
Amo dormir, amo mi paz y, cuando alguien deja de importarme, no peleo ni reclamo, simplemente dejo de estar.
Rovica.


