Si tuviera que elegir una de entre las más de 88.000 entradas que recoge el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, no dudaría en escoger el verbo «Soñar», acción que te permite ver la vida de otra manera y que hace que te olvides, por momentos, de lo que realmente es.

Soñar  te otorga el papel principal a la fantasía. Shakespeare soñó con una historia de amor y desamor, de enredos,  mitología y  magia, de realidad y de ficción. Calderón de la Barca, con la predestinación del hombre, el triunfo de la libertad y la honra. El gran Martin Luther King soñaba con la igualdad entre blancos y negros. Y así, un largo sinfín de grandes soñadores.

Yo también sueño con poder hacer realidad mis pequeñas ilusiones e inquietudes. No quiero que el miedo ensombrezca mis sueños y se queden aletargados en el olvido. No quiero que mi vida se vaya apagando y me invada el sentimiento de lo que pudo haber sido y nunca llegó a ser. No quiero dejar de soñar. Continuaré dando rienda suelta a mi imaginación y a la fantasía para que no se conviertan en quimeras. Seré cenicienta y princesa, chica anónima y protagonista de nuevas historias.  Si no será sólo un ejercicio de imaginación y nada más.

Rovica.

, El Verbo Soñar…, El Rincón de Rovica

 

Esta entrada tiene 5 comentarios

  1. Lo bueno de los sueños es que algunos pocos se convierten en realidad y aunque sólo sea por un instante, por unas horas, por un día, por una semana o incluso por un año… mientras puedes vivirlos, todo lo demás, absolutamente todo, se convierte en relativo. Nunca dejes de soñar.
    Ya sabes lo que decía aquel… La posibilidad de realizar un sueño es lo que hace que la vida sea interesante.
    b7s.

    1. Es muy cierto todo lo que dices Josep y sobre todo, nunca hay que dejar de soñar. Gracias por estar y comentar. Un abrazo amigo 😊😘

    1. Muchas gracias otesania. Un abrazo grande amiga 😊😘

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