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  • Última modificación de la entrada:24/05/2022

 

Había una vez un día como cualquier día. Una araña esperaba sentada al borde del camino más oscuro del bosque. Se rascaba la cabeza, pensativa. Al ver que venía el ciempiés, la araña se puso de pie y se le acercó muy respetuosa.

-Señor ciempiés- le dijo – ¿puedo recurrir a su gentileza para hacerle una pregunta?

El ciempiés se detuvo, la miró con tanto asombro, que pasó rápidamente de la compasión a la lástima. Le hablaba algo que tenía noventa y dos patas menos que él.

-Pregunta, pregunta- respondió.

  • ¿Cómo hace usted para caminar, señor ciempiés…? ¿Adelanta primero las cincuenta patas de la derecha y después las cincuenta de la izquierda? ¿O veinte y veinte? ¿O diez y diez? ¿O una y una…? Hubo tan largo silencio que la araña se fue. 🤨Entonces el ciempiés se puso a🤔pensar cómo caminaba. Lo pensó  y lo pensó tanto que no caminó nunca más .

Moraleja:

Pensar menos y vivir más. El pensamiento excesivo sobre lo que creen los demás y la cavilación son procesos que generan un considerable desgaste mental. Me refiero concretamente al hecho de pensar demasiado hasta llegar  a sentir, sensación de bloqueo.

 

Juan Gelman
Publicado por: Rovica.

el ciempiés y la araña

Esta entrada tiene 9 comentarios

  1. sabiusblog

    Sencillo cuento con un importante trasfondo, es como eso de preocuparse menos y ocuparse más, que a veces nos falla. Nada peor que contribuir al bloqueo que nos impide ser nosotros mismos. Un abrazo Ro.

  2. Realmente interesante esta reflexión, Rovica, «pensar menos y vivir más».
    Quizás debiéramos, no sé si para todo, hacerte caso.
    Gracias.
    Un abrazo de martes.

  3. macalder02

    Tienes toda la razón del mundo al decirnos que, pensando demasiado, nos hace más difícil disfrutar de la vida. Con tu cuento, nos encaminas a esa reflexión de vida. Saludos Rovica.

    1. Rovica

      Preocuparse puede ser útil cuando se necesita tomar una decisión para resolver un problema. Pero, un exceso de preocupaciones también puede generar dudas e incluso, ansiedad, que como muy bien dices Manuel, nos hace más difícil disfrutar la vida. Un abrazo amigo.

  4. Demasiadas vueltas a veces, cuando lo más importante es aquello que sobreviene sin que lo busques y menos aún que lo pienses. Fluir lo llamaría alguno que yo me sé. Buena reflexión-

    1. Rovica

      Yo creo que, en el momento que se deja de pensar en lo malo que puede pasar, se empieza a disfrutar de lo bueno que está pasando. Un abrazo grande Paz.

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